sábado, 16 de abril de 2011

Este es Andrés en la escuela 3,1416...

Andrés nos deja un autorretrato con música

Para los que no conocéis a Andrés os diré que es un profe bien parecido, sonriente y más desde que se dedica a aquello que realmente le gusta. Ya no hace nada que no quiera hacer.Ha tenido la suerte de poder jubilarse aunque si lo viérais nadie lo diría. Acordaos que os he anticipado que es bien parecido y un auténtico gentleman.
              UN AUTORRETRATO ALGO MÁS COLECTIVO...

Hi! niños y niñas que leéis (pequeños y mayores),
Doña Diriga nos pide un autorretrato lector con tintes lingüísticos. !Qué tarea más emocionante!.
Como yo sé que ella estimula a diario, porque yo lo he visto, las emociones, las fantasías y las conexiones personales de sus alumnos con el texto, cuando propone una actividad de lectura en el aula, cuando yo la veía hacer eso en el aula me acordaba de algunos de los maestros que yo tuve. Pero, perdóname Doña Diriga, el autorretrato que yo quiero plasmar en pocas líneas no es sólo personal, es algo más colectivo.
Es el autorretrato de bastantes lectores y lectoras que tú sabes que aprendimos a leer en la escuela...diríamos... "la escuela que aún estamos reformando".
La experiencia lectora de esa escuela tradicional de muchos de los que ya hemos crecido, se podría “ conexionar” o resumir en la famosa letra de la canción de Supertramp "The Logical Song".
"When I was young,
it seemed that life was so wonderful,
a miracle, oh! it was beautiful, magical.
And all the birds in the trees,
well they'd be singing so happily,
Oh! joyfully, oh! playfully
watching me.
But then they sent me away
to teach me how to be sensible,
logical, oh responsible, practical.
And then they showed me a world
where I could be so dependable,
oh! clinical, oh! intellectual".

!Cuánta capacidad de conocimiento nos hicieron perder nuestros maestros y maestras, doña Diriga! Podríamos haber llegado a conocer una cantidad enorme de cosas... !cosas que nos hubieran interesado! !cosas que nos hubiesen emocionado!.... pero...
Éramos lectores, como dice Almasi, que pensábamos que todas las respuestas a las cuestiones que se nos planteaba sobre la lectura estaban en el mismo texto; que cuando no entendíamos una pregunta decíamos que “no recordábamos esa parte del texto”, o alternativamente rechazábamos la pregunta y decíamos que “eso no se dice en el texto”. En definitiva, se crecía en un ambiente rutinario y aburrido cuando había que leer.
Y lo que era más importante, bastantes maestros nos enseñaron que, lo que pensábamos sobre el texto, nuestras reflexiones, o los pensamientos, sensaciones o sentimientos que nos generaba el texto no eran importantes, o eran irrelevantes para la tarea lectora que hacíamos. Además, llegábamos a pensar que el autor del libro era la máxima autoridad en lo que concernía al texto que se leía, cuando en realidad deberíamos haber sido nosotros...
Este autorretrato, como verás, Doña Diriga, está en blanco y negro, se ha decolorado, pero algunos tratamos de limpiar el polvo que almacena, sacarle brillo y pensar que leer es algo más. Es, como dice Mirta Goldberg: “conmoverse, sumergirse en las ideas de otros, entrelazar mundos, redescubrir el poder de la palabra, entrar sigilosamente en cualquier escenografía y deambular por ella. Es travesía, ida y vuelta, diálogo y batalla”.
Saludos
Andrés

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