lunes, 22 de abril de 2013

Dani, un coleccionista de libros ¡iguales!

Hace mucho, mucho, mucho tiempo vivía en una galaxia cercana un niño al que su familia llamaba José Daniel, pero que con el tiempo iría sincopando hasta su nombre hasta quedarse en Daniel. Era de familia humilde, madre ama de casa y padre camionero, en su casa sólo había dos tipos de libros: un montón de novelas de vaqueros de cuando su padre estuvo en la mili y los típicos que estaban en todas las estanterías en su pueblo, esto es, una enciclopedia franquista y la historia de su pueblo. 
Por una extraña razón, llamémoslo azar, al chico le dio por leer y escribir. Era un fiera escribiendo redacciones enormes y en poco tiempo se leyó todo lo que había en su casa, haciéndose un especialista en rubias de piernas interminables, vaqueros duros y pistoleros más rápidos que el pensamiento. En estas estaba, sin libros, cuando llegó su primera comunión. El Niño se frotaba las manos, porque sabía que entre tazas con angelitos, algún libro le iba a caer. ¡Ay pobre, no sabía lo que le esperaba! El caso es que todo el mundo preguntó a sus padres que le haría ilusión que le regalarán. “Un libro que nos tiene locos" fue la respuesta y claro teniendo en cuenta que en el pueblo sólo había tres librerías, la mala suerte hizo que sin saberlo determinarán la profesión que tendría el comuniante. A todos le recomendaron un libro que le encantaría: "La isla del tesoro", así que José Daniel se vio con un 12 ediciones diferentes de la misma novela... Fue su primera collatio...

El tiempo pasó y su abuela le hizo el mejor regalo que le podían hacer a J. Daniel: una máquina de escribir, esto , junto a su recién sacado, entre una niebla de tedio y sopor, título de mecanografía terminaron de configurar el alma de lo que hoy en día es Daniel un lector incansable que no puede entender la vida sin enseñarla y leerla, quizás, para entenderla y disfrutarla...

Y colorín, colorado...
Dani García
@daniyecla

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